sábado, 20 de diciembre de 2008

CONSECUENCIAS DE LA CRISIS GLOBAL EN SANTA FE

Cuando empezó a escucharse en los medios que se iniciaba una “crisis financiera mundial”, el término resultaba demasiado globalizador y daba la sensación de ser un gran lío que se estaba produciendo en algún lugar del mundo, muy, muy, lejano. Cuando la Presidenta salió a decir que la economía argentina se encontraba fuerte y a resguardo de los avatares financieros que se multiplicaban como clones en las distintas bolsas y ciudades del mundo, una leve sospecha de que algo ocurriría por estas pampas, comenzó a retumbar en las mentes de muchos argentinos.
Primero fue el Gobernador, y luego el Intendente quienes pusieron los puntos sobre las íes de incertidumbres, incógnitas e inestabilidades de muchos santafesinos y rosarinos que ya empezaban a preguntarse cómo deberían ponerles el pecho a las consecuencias del desmanejo timbero por parte de los ceos, los genios y los gurúes de las finanzas norteamericanas y europeas. Tanto Binner como Lifchitz dejaron en claro que el problema llegaría hasta nuestras costas para instalarse entre nos.
Quedaba claro que Rosario, puerto exportador por excelencia del Río marrón, y su zona de influencia, debería ser alcanzada por la debacle foránea debido a sus fuertes lazos comerciales, y hasta cierto grado de dependencia, con el extranjero. Vínculos que permitieron que en estos últimos seis años el crecimiento productivo de la región alcanzare expansiones nunca antes vistas ni pensadas.
Lo que muchos trabajadores no pensaron en esos primeros momentos era que la consecuencia directa sobre sus vidas iba a pasar por la posibilidad concreta de perder sus empleos.
De a poco, casi sin darnos cuentas, más y más sectores de la economía provincial comenzaron a hacer sus ajustes laborales, llegando en los casos más ásperos, a despacharse cientos de telegramas de despidos.
Carlos Rodriguez, ministro de Trabajo provincial, se vió obligado a convocar a una reunión extraordinaria de la Comisión Provincial Tripartita para el Trabajo Decente, conformada por el Gobierno, empresarios y gremios, para analizar la situación laboral en todo el territorio santafesino. “No hay crisis laboral, sinó crisis de expectativas” manifestó el ministro al analizar las actitudes tomadas por parte de los empresarios.
Para la visión del ministro, “no se observa un deterioro, ya que las cifras que tenemos no dan indicación de esto.” Para Rodriguez, “la situación está bastante bien llevada. Algunos empresarios recurren a adelantar las vacaciones, en otros casos hemos visto acuerdos entre sindicatos y empresas para reducir la jornada laboral o trabajar un día menos por semana. Pareciera que hay bastante conciencia en que conservar los puestos de trabajo es una cuestión esencial en estos momentos, y que es lo que queremos sostener como gestión”, señaló.
Sin embargo, al hacer el repaso de los conflictos surgidos en los últimos 40 días, la situación deja de ser tranquila para transformarse en preocupante.
El de la automotriz General Motors ha sido el conflicto que más espacios ha ganado en los medios desde su inicio, hace más de un mes, cuando la empresa decidió despedir a 436 trabajadores. Después de interminables negociaciones, conciliación obligatoria mediante, el gremio consiguió frenar los despidos hasta 2009, y aceptó negociar suspensiones, pero no el régimen que quiere GM. El punto de conflicto pasa en que para el gremio, la empresa “pretende suspender a 160 empleados con una baja salarial progresiva hasta diciembre del año que viene, para después despedirlos. Nosotros queremos que las suspensiones sean rotativas para los 2300 trabajadores de la planta, porque sinó estos 160 van a quedar marginados, como si fuesen empleados de segunda.”, propuso Marcelo Barrios, secretario general de la delegación Rosario del Smata. La situación no está resuelta, y habrá una nueva ronda de negociaciones la semana entrante. Mientras tanto sigue corriendo el plazo de la conciliación obligatoria que vence el próximo 2 de diciembre.
Otro frente de conflicto se ha desatado en las aceiteras. Empresas como Dreyfuss, Vicentín y Buyatti, adelantaron las vacaciones a su personal debido a una fuerte disminución de la molienda de soja que alcanzaría un 10 por ciento en las últimas semanas. Es otro rebote de la crisis mundial que ha producido un fuerte desplome del precio del cereal que ocasionó el recordado conflicto con el campo a inicios de este año.
Desde su pico de 602 dólares en julio, la soja cayó un 48 por ciento en su cotización, producto de la crisis global. Su precio actual ronda los 314 dólares por tonelada, su peor precio del año, cercano al de agosto del año pasado. En el desplome fue decisiva la salida masiva de los especuladores financieros de los fondos que invierten en commoditties agrícolas. Todos huyeron a refugiarse en el dólar y desinflaron la burbuja que habían creado.
La industria aceitera del polo rosarino tiene una capacidad de molienda de 150.000 toneladas diarias, pero últimamente es raro el día en que en la Bolsa local se hagan transacciones por más de 10.000 toneladas. Los productores no venden porque esperan que el precio se recupere. Y las industrias no compran si los valores suben porque sostienen que los márgenes de rentabilidad se ajustaron mucho. En el medio, “hay entre 400 y 500 operarios con problemas laborales” sostienen desde el gremio aceitero del departamento San Lorenzo.
En otro rubro, como la industria química, la firma Cloretil, ubicada en Puerto San Martín, decidió despedir a 10 obreros, tras protestar contra la decisión unilateral de la empresa de eliminar el pago de unos adicionales. La raíz del conflicto tuvo que ver con una modificación de la modalidad de trabajo, ya que después de un año se volvió al régimen de turnos de 24 horas, de lunes a viernes lo que implica dejar de lado las cargas adicionales por trabajar sábados, domingos y feriados. Esta situación derivó en la toma de medidas de fuerza por parte del personal con el respaldo del Sindicato Químico de San Lorenzo, a lo que la empresa respondió con una suspensión de dos días a modo de medida disciplinaria, y luego envió 10 telegramas de despido que derivaron en una carpa y un paro lanzado por el gremio. Luego de dictarse la obligatoria conciliación, la empresa reincorporó a los despedidos, al menos, provisoriamente hasta ahora.
¿Cuántos serán los sectores alcanzados por la crisis? ¿Cuántos trabajadores podrán llegar a perder sus empleos? Nadie puede determinarlo a ciencia cierta por estos días.
Ni los pronosticadores de huracanes financieros y plagas económicas que suelen aparecer en medio que esté a su alcance. Ni los responsables de las áreas del Gobierno que son los responsables de hacerle frente al problema. "Lo peor todavía no llegó. El impacto en la economía local se notó en los sectores ligados a la exportación, como el automotriz (con GM a la cabeza) y el aceitero. Pero en los próximos meses la baja del consumo se va a traducir también en una caída de la actividad comercial", consideró la secretaria de Trabajo Alicia Ciciliani, sumando más incertidumbre que restando con certezas. Leer más...

LA ODISEA DE GUARDAR EL COCHE


Dónde guardar el auto. Ese es uno de los dilemas que se enfrentan los vecinos del centro de Rosario. Es que el crecimiento del parque automotor hace difícil conseguir un lugar en alguna cochera, además de haberse disparado los precios si se pretende adquirir una.
Comprar una cochera es una inversión que hoy tiene un piso de 10000 dólares, llegando a pedirse hasta 15000 dólares por una mejor ubicación.
Alquilar una cochera mensual en algún garage ronda entre 250 a 280 pesos mensuales.
Pero si el lector, pese a que disponga del dinero suficiente, quiere conseguir un lugar cerca de su casa, sólo será cuestión de suerte.
Desde el centro de estadísticas de la Dirección de Tránsito municipal precisaron que en la actualidad el parque automotor local asciende a más de 400 mil vehículos, con un promedio de crecimiento anual del tres por ciento del 2001 al 2007. Para algunos, este es el origen del problema, mientras otros agregan otro factor: la inseguridad. Nadie duerme tranquilo con el auto en la calle, y para corroborarlo están las cifras que acercan desde la Unidad Regional II, durante los primeros seis meses del 2008 se denunciaron 600 vehículos como robados de las calles rosarinas.
El problema también tiene roza cuestiones de planeamiento urbano, si se conoce que el parque automotor posee un crecimiento sostenido en el tiempo, deberían estudiarse alternativas para la localización de esos vehículos que se van sumando año a año.
Si se sale a buscar un lugar para alquilar por mes para el coche la respuesta más frecuente será que “no hay por el momento”, mientras le ofrecerán formar una lista de espera que puede tener una extensión de entre 10 y 15 personas.
A grandes rasgos, hay dos tipos de estacionamiento en el centro rosarino: cocheras dormitorio que se compran o alquilan por mes, y playas por hora con tarifas fraccionadas cada 15 minutos. Pero para estas dos modalidades hay, en general, tres tipos de usuarios: los que viven en la zona, los que van eventualmente de compras o a los bancos y quienes trabajan durante el día 8 o más horas.Las altas tarifas por hora inclinan a quienes van todos los días al centro en sus vehículos a alquilar espacios por mes. En consecuencia, muchas de las cocheras que podrían rentar los vecinos del centro sólo se ocupan en horario laboral, los fines de semana están vacías.
Para evitar esto en el estacionamiento de Maipú al 500 alquilan cocheras móviles, es decir que deberá dejarse las llaves del coche y lo estacionarán o “moverán” de acuerdo al lugar que se vaya desocupando. “Cocheras fijas no tenemos por ahora” señala Ernesto, el encargado del lugar, “tengo una lista de espera de 6 personas que están a la expectativa por si se cae algún contrato”. En el lugar las tarifas mensuales varían entre $280 y $340, dependiendo de la distancia o comodidad que representa estar más cerca del portón de entrada.
La falta de un planeamiento estratégico y de una reglamentación que ordene al sector, permite la existencia de garages que cierran de noche. La búsqueda de la máxima rentabilidad hace que trabajen con más coches en las horas picos céntricas y ahorro total nocturno. Un recorrido después de las seis de la tarde por la zona de bancos, permite observar esta actitud de mercado.
En la cochera de Entre Ríos al 500 tampoco hay lugar. “De cochera fija mensual ni hablar. No queda nada” comenta el encargado de turno. “Sólo le puedo ofrecer móviles por $250”. Ante la pregunta de si hay demanda de lugares, Juan contesta que “si, mucha gente busca un lugar fijo, pero los que están ya son clientes viejos, vecinos, que no mueven el auto de acá”. Ante tantos edificios nuevos y la mudanza de otras tantas familias al microcentro, cabe preguntarse si las cocheras de dichos edificios alcanzarán para los autos que recaerán en esa zona.
Si se decide adquirir una cochera de por vida, deberá tenerse en cuenta que el valor actual de esos 12 metros cuadrados, que alguna vez cotizaban tan bajo que hasta se prestaban sin cargo, alcanzan valores de miles de dólares.
Carlos Sacco es propietario de la inmobiliaria que lleva su nombre y posee en su carpeta de ofertas varias cocheras en edificios del centro de la ciudad. “Hoy una cochera puede conseguirse desde los 10000 dólares, hasta los 15000, dependiendo del lugar en que se encuentre el edificio o de la comodidad para acceder al auto. A ello debe sumarse el porcentaje de comisión del agente inmobiliario, los gastos de escrituración y los gastos mensuales por expensas al edificio que puede redondearse en unos 100 pesos”, acercaba cifras Sacco.
Hay lugares más críticos que otros en la ciudad, como la calle Wheelwright o San Lorenzo y Oroño, donde hay mucha oferta de viviendas y pocos garajes. En abril del año pasado, el Consejo Deliberante promulgó una ordenanza por la cual se obliga a hacer una cochera cada cinco departamentos de más de 40 metros cuadrados y está basada en la presunción de que los monoambientes son habitados por gente sin vehículo. Pero algunos especialistas en urbanismo consideran que la medida llegó un poco tarde y que deberían alentarse la construcción de playas de estacionamiento subterráneas o de edificios para guardar autos.
En muchos barrios de la ciudad el estacionamiento también es un problema, aunque con características muy distintas. Más allá del crecimiento del parque automotor, lo que más influye en la resistencia de los vecinos a dejar sus autos en la calle, es el miedo al robo o vandalismo.En esos sectores el problema también está librado a la reacción del mercado, y la demanda también va en aumento. Galpones donde había pequeñas fábricas, e incluso patios y jardines son reciclados como pequeñas playas de estacionamiento para cuatro o cinco vehículos, con lo cual el problema termina generando un servicio y un rebusque al mismo tiempo, aunque tal vez eso no alcance a llamarse solución.
Hay muchos ingredientes que contribuyeron a elevar el valor de los 12 metros cuadrados, sin embargo, esto va más allá del juego de oferta y demanda, como históricamente se lo trató en Rosario. Al parecer, estacionar (o no) se convertirá en algo que la ciudad deberá tratar como un problema en común, más allá de intereses o iniciativas particulares.
Leer más...

¿VUELVEN LOS RADARES?


No hay más radares que controlen las rutas en la provincia. Es que después de tanta queja y tanto reclamo, desde el mes de julio se encuentran suspendidos y a la espera de que desde el gobierno provincial se implemente un sistema de control que, aseguran, será más garantista y evitará que se produzcan los errores que se venían cometiendo.
Desde que 16 comunas de toda la provincia comenzaron a utilizar los radares, o cinemómetros, según su nombre técnico, no dejaron de escucharse miles de quejas que llegaron incluso a la Defensoría del Pueblo de la provincia, donde se denunciaba un claro fin recaudatorio de su uso.
Además, los reclamos ponían énfasis en irregularidades técnicas que presentaban los radares móviles, con fotos borrosas, llegando incluso a situaciones anecdóticas como el caso del productor agropecuario que recibió una notificación por haber circulado con su tractor por la ruta del pueblo a 700 kilómetros por hora.
Es claro que se necesita un control vial serio y eficaz. Santa Fe posee, según la asociación civil Luchemos por la Vida, el segundo lugar del país en el triste ranking de provincias con más muertes por accidentes viales. Durante el año 2007, 707 personas murieron en rutas santafesinas. El 58 por ciento de los siniestros se produce en la red troncal de las rutas nacionales, en especial en la 11, la 34 y la 9. Las rutas provinciales con más accidentes son la 1 y la 21. Las edades promedio más afectadas son adolescentes y jóvenes de entre 15 y 30 años, y la mayor cantidad de hechos se produce en momentos de ocio: fines de semana, Semana Santa, vacaciones de verano e invierno.
El primer lugar lo ocupa la Provincia de Buenos Aires, que obviamente por la cantidad de población y el parque automotor ocupa la primera posición en este sentido.
En la mayoría de las rutas importantes de nuestra provincia están enclavadas localidades y ciudades que generan un movimiento urbano riesgoso debido a que esas rutas pasan directamente, en la mayoría de los casos, por el ejido urbano y muchas veces atravesándolas directamente por el medio. Esto debido a un trazado que seguramente no previó ni la cantidad de vehículos ni la velocidad que los coches desarrollarían en un futuro (ni tampoco quienes ni como seríamos los conductores del futuro).
Si todos transitáramos por zonas urbanas que son atravesadas por rutas a la velocidad que está indicada y reglamentada (60 km/h) pero que por sobre todas las cosas mas allá de la reglamentación lo indica el sentido común de la conducción, no serían necesarios ni los radares ni otro sistema de regulación de velocidad. El sentido común en la conducción señala que no podemos pasar a 100 o 120 km/h por un lugar donde existe un movimiento urbano de importancia, con chicos en edad escolar que deben cruzar la ruta para ir a la escuela que está del otro lado del pueblo, personas que para desarrollar su actividad diaria tienen que cruzar varias veces por día para un lado y otro de una ruta, vehículos que pueden aparecer por cualquiera de las calles urbanas que desembocan en las rutas, etc. La triste lista de los accidentes de tránsito nos indican la realidad de este tipo de siniestros que enlutan a familias de pueblos y ciudades.
Tampoco podemos realizar el sobrepaso a otros vehículos en las zonas urbanas donde existe señalización horizontal que lo prohíbe (doble línea amarilla) porque precisamente por todo ese movimiento que genera la urbanización, se pueden producir accidentes. Este es un punto verdaderamente preocupante debido a la gran cantidad de conductores que hacen caso omiso a esa señalización y realizan el sobrepaso con toda tranquilidad poniendo en serio riesgo su vida y la de los demás. Deténgase el lector cinco minutos en alguna zona urbana atravesada por una ruta y observe la cantidad de vehículos que realizan esta peligrosa maniobra. No le alcanzarán los dedos de las manos para contar los conductores que realizan el sobrepaso con doble línea amarilla.
A mediados de año, el gobierno provincial creó a la Agencia Provincial de Seguridad Vial que arrancó sin presupuesto asignado. Esto condicionó de arranque a la Agencia que aspiraba a conformar un cuerpo profesionalizado de agentes de seguridad vial.
Hebe Marcogliese, la directora de la Agencia, ha reconocido que recibieron incontables reclamos por irregularidades técnicas y administrativas originadas en el uso de los radares, y hasta que no se mejore el sistema, han decidido sacarlos de funcionamiento.
La Defensoría del Pueblo de la Provincia es otro de los interesados en el tema, ya que esos reclamos han ido a parar a sus oficinas repartidas en distintas localidades santafesinas. Ya en diciembre de 2007 el organismo había emitido la Resolución 277 “Aplicación adecuada de los controles de tránsito por radar” donde se le informaba al Ministro de la Producción, área a la que corresponde la Subsecretaría de Transporte, de los abusos cometidos por quienes llevaban a cabo los controles.
Entre los considerandos de la resolución , se denunciaba que “ha quedado en evidencia el reiterado proceder irregular por parte de las comunas y municipios, siendo el denominador común: Falta de notificación fehaciente al conductor, desconocimiento de los derechos de defensa, exceso de tiempo transcurrido entre la supuesta infracción y su notificación, irregularidades estas que afectan sustancialmente el derecho de defensa tornándose inútil la finalidad primordial, en cuanto a que las infracciones sólo tienen una finalidad recaudatoria y pecuniaria dejando de lado la finalidad de prevenir y crear conciencia ciudadana.”
La Resolución, firmada por Carlos Bermúdez, también hacía caer parte de las responsabilidades en el gobierno provincial, ya que “por su parte, la Subsecretaría de Transportes de la Provincia de Santa Fe no ha propiciado ni instrumentado medida alguna para modificar el accionar irregular de las municipalidades y comunas involucradas. Asimismo, tampoco se ha dictado norma alguna que establezca una escala justa respecto del monto de la multas a aplicar, lo que hace más nítida la arbitrariedad de actuar en el tema y el cariz netamente recaudatorio del sistema”.
También se dejaba en evidencia las irregularidades de forma o administrativas, ya que “subsisten comunas y municipios que sancionan infracciones sin estar autorizadas por el órgano de aplicación, e incluso casos en que dos comunas distintas emiten actas de infracción supuestamente realizadas el mismo día y hora”.
Ante este panorama que volvía a cada conductor que circulara por las rutas de nuestra provincia en una posible víctima, resulta comprensible que se haya suspendido su aplicación. Así se desprende del último reporte oficial dado a conocer por la Agencia de Seguridad Vial, que informó que a la fecha no hay mecanismo (cinemómetros) autorizados para el uso en contralor de tráfico terrestre por rutas nacionales que atraviesen el territorio santafesino.
Ello implica que ningún municipio o comuna posee habilitación para disponer tales controles y por ende para librar infracciones basados en su uso. Únicamente el municipio de Venado Tuerto y la comuna de Chabás están autorizados a efectuar controles en rutas nacionales a través de sus inspectores, sin radar alguno.Para Marcogliese, a fin de año volverían los controles con la supervisión de su Agencia. Pero puede haber más novedades en este tema ya que la funcionaria es partidaria de la vuelta de radares móviles, algo que está expresamente prohibido por ley. La ley 12217, reglamentada a principios de 2004 establece en su artículo 1º la prohibición terminante de instalar los radares que no sean fijos. “Habrá que cambiar la ley que está vigente, está demostrado que no es efectivo, en algunos casos hay que anunciarlo, pero en otros tiene que ser sorpresivo y las multas elevadas para que los conductores manejen a velocidades lógicas”, señalo tiempo atrás, para después agregar que también habrá que cambiar “el sistema de juzgamiento de las faltas para que el infractor pueda ejercer su derecho a defensa y no sea un instrumento recaudatorio de los municipios y comunas
Leer más...