Poner fin a las AFJP es una medida trascendente para que el Estado pueda cumplir con sus tareas fundamentales. Para ello se debe tocar al poder financiero. Como se sabe, nunca es buen momento para afectar esos intereses, ya sea porque la economía está creciendo y no hay que perturbar las expectativas o ya sea porque existe una crisis y se corre el riesgo de agudizarla. De esa forma, desde hace varias décadas esa lógica extorsiva ha vuelto intocable al poder financiero.
Si existe una medida que busca avanzar sobre el poder financiero, la reconstrucción del sistema previsional, la previsibilidad de las jubilaciones y la justicia distributiva es la de terminar con las AFJP. Lo que está en discusión no es un determinado gobierno, sino el rescate del sistema de seguridad social que excede a una administración. Esta, la próxima, que puede ser de otro color político, y las sucesivas podrán manejar un régimen jubilatorio que ya no será un botín de la asociación de financistas & afines.
El concepto de cuentas personales con el aporte previsional del trabajador, descontada una elevada comisión cobrada por las AFJP, se convierte en una de las batallas culturales más fuerte. La idea de la salvación individual acumulando fondos en una cuenta de una empresa financiera ha sido la gran obra maestra del neoliberalismo.
El fin de las AFJP se adelanta a ese descampado previsional, que ya se vislumbra con los actuales jubilados privados. Del total de 445 mil que existen en la actualidad, casi el 80 por ciento requiere de algún tipo de asistencia del sector público para alcanzar un haber mínimo, con 33 mil jubilados que ya tienen su cuenta individual consumida. Se expone así con contundencia la falsa idea de la salvación individual: el Estado, por el deber indelegable de garantizar derechos sociales esenciales, como bien exige la sociedad y la opinión mediática, conjura para los trabajadores el desierto previsional que le esperaría con las AFJP.
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sábado, 25 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
NO ANALICEMOS

Justo cuando estaba por ponerme a escribir mi opinión sobre la crisis financiera mundial, me encuentro con esta nota de Reynaldo Sietecase. Me dí cuenta que todo lo que queria decir, yá lo había escrito él,....
"¿Se cae el Imperio? ¿Eso es bueno o malo? ¿Por qué no podemos celebrar la crisis del capitalismo sin que nos califiquen de irresponsables o ignorantes? ¿Por qué tenemos que preocuparnos cuando las Bolsas cierran en baja, si cuando las acciones suben eso no tiene ninguna influencia en nuestras vidas? ¿Por qué el gobierno norteamericano invirtió 700 mil millones de dólares para salvar a banqueros irresponsables y corruptos en lugar de aplicar el dinero público a proteger a los damnificados? ¿No era que la mano invisible del mercado lo arreglaba todo? George Bush se convirtió en el líder que realizó la mayor intervención estatal de la historia. ¿Eso lo convierte en un héroe del socialismo real? ¿Por qué los miles y miles de ciudadanos norteamericanos víctimas de los manejos financieros y de la irresponsabilidad del gobierno no salen a pedir “que se vayan todos”? En la novela negra norteamericana, muchas veces, se puede determinar quién es el autor de un crimen investigando a aquel los que se beneficiaron con el delito. ¿Por qué no se investiga a los que ganan con esta crisis, por ejemplo a los que compran los bancos quebrados? ¿Por qué al grueso de la sociedad norteamericana le cuesta tanto asociar las aventuras expansionistas y los gastos militares con la hecatombe económica? ¿Por qué no se mide el índice de riesgo país de los Estados Unidos?
¿Por qué todos corren a comprar dólares para resguardar sus ahorros, si el país donde nace la crisis es el emisor de esos billetes?
¿Por qué nadie reconoce que la crisis se potenció por el incentivo demencial al consumo que lanzó sobre los ciudadanos norteamericanos y que fue financiado por las hipotecas basura?
¿Será porque la creación ficticia de necesidades donde éstas no existen se convirtió en la esencia misma del sistema?
¿Por qué Domingo Felipe Cavallo da lecciones de Economía y sugiere salidas para la coyuntura mundial?
¿Por qué la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, critica a los organismos de crédito internacional, pero anuncia que les pagará puntualmente a los acreedores externos?
¿Cuál es el paradero del ministro de Economía de la Argentina? Una ayuda: es un señor de barba, de apellido Fernández.
¿Por qué los países de América Latina tienen que compartir las pérdidas de la debacle de los países centrales si nunca fueron partícipes de las ganancias?
¿Por qué la región –con excedentes alimentarios, autosuficiencia industrial, recursos humanos calificados, mano de obra y recursos naturales abundantes– no puede convertir esta crisis mundial en una oportunidad?
¿Por qué es tan difícil para los países sudamericanos articular una estrategia común? Coordinar, por ejemplo, cómo defender la producción nacional, los puestos de trabajo y los intereses de los que menos tienen.
¿La Unión Sudamericana de Naciones sólo funciona cuando peligra la democracia en algún país? El gran Tato Bores, en algunos de sus memorables monólogos, se atrevía a sugerir: “Si quieren ser felices no analicen”." Leer más...
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